La Comunidad Proteccionista de Animales en Panamá ha expresado su preocupación, argumentando que los ladridos son una forma natural de comunicación para los perros y que esta normativa es difícil de aplicar y podría resultar en un aumento del abandono de mascotas. “Es inviable esperar que los dueños puedan controlar los ladridos de sus perros de manera efectiva. Esta medida podría llevar a más casos de maltrato y abandono”, señaló un portavoz de la organización.
Por otro lado, algunos residentes apoyan la medida, citando la necesidad de mantener la tranquilidad en las horas nocturnas. “Entendemos que los perros ladran, pero también necesitamos descansar. Esperamos que esta normativa ayude a encontrar un equilibrio”, comentó un vecino de Arraiján.
La implementación de esta normativa plantea un desafío tanto para las autoridades como para los dueños de mascotas, quienes deberán buscar soluciones que no perjudiquen el bienestar de los animales. La educación y el entrenamiento de los perros, así como la búsqueda de alternativas más compasivas, serán clave para abordar esta situación.
Prensa Yompi
